
Yo quise subir al cielo para ver
la eléctrica y el bajo avisando el zapateado de batería y la bulería al aire, conjunto y armonía, natural la simbiosis contra-natura,
Abre la puerta, niña
se retuercen teclas y cuerdas buscando, de nuevo, el sueño de la bulería, que se ofrece generosa a la entrada del cante

Abre la puerta niña
Por la mañana amanece
gritos de angustias entre teclados, psicodelia del dolor, lamentos de guitarras y palmas plañideras; el “Recuerdo de una noche” de seguiriyas de guitarras y de un órgano que se alza entre acordes, alumbrando a un insolente bajo que se atreve a manifestarse para dar paso a los bombos y platillos por ritmos de bulerías, nocturnidad y alevosía en los sentidos, voz de romanticismo morisco dialogando a su amor
cada vez que estás a mi vera
siento una gran alegría
cada vez que estás a mi vera
siento una gran alegría.
Yo junto a tu ventana
yo me he venido a parar
en recuerdo de una noche
que nos vimos de verdad,
en recuerdo de una noche
que nos fuimos a enamorar.
Yo cerré tu puerta con llave
a mi corazón sediento
que no importa que sepa la gente
compañera, compañera
la luna se baña en el río
compañera, compañera.

sobre quejíos se aleja la guitarra, gimiendo, que el río la está esperando; un grito desesperado acolchado de teclados, aunque “Se de un lugar”, blues quejumbroso, paraíso de amores sobre guitarras
para ti.
que hoy vengo a buscarte, amor
te llevaré a un lugar
donde broten las flores, amor.
Y allí construiremos nuestra casa
que la bañe el sol.
Sé de un lugar
donde brotan las flores para ti,
donde el río y el monte se aman,
donde el niño que nace es feliz.
Sé de un lugar
para ti.
Sé de un lugar
donde pronto amanece,
donde juegan los peces junto a ti,
donde la lluvia cae
y riega la tierra que se nos dio.
Sé de un lugar
Sé de un lugar
palpitos del corazón, gong final; y el “Diálogo” sigue, bajo, teclados y guitarras, una calmada batería y al fondo la Luna, consejera espiritual,
y no quise escucharle y no sé
por qué sangra en mi pecho
el recuerdo de tu amor.
Pregunté a la luna
si era el amor
lo que brilla en tu sonrisa
con tanta ilusión
y llorando me confesaba
que quería ser para mí
y la luna me contestaba
para amar hay que sufrir
y la luna me contestaba
yo quisiera ser para ti.
y le abrí mi pecho con calor
porque dentro de mí estaba
el recuerdo de tu amor.
y otra vez la guitarra, despertando el encantamiento; un gong “En el lago”, teclados de libertad mística y guitarras para amores bucólicos,
con la intención de conocer
algo nuevo.
Nos reunimos allí
y todo comenzó a surgir
como un sueño.
Creo recordar que por la noche
el pájaro blanco echó a volar
en nuestros corazones
en busca de una estrella fugaz.
Vimos junto el amanecer
y el lago reflejó nuestros sueños.
En silencio fuimos a caer
junto al gran monte aquel
que nos dio el amor.
No puedo negar que me hizo daño,
que mi corazón huye de ti.
Has de ser como la mañana
el día que te conocí.
Creo recordar que por la noche
el pájaro blanco echó a volar
en nuestros corazones
en busca de una estrella fugaz.
Vimos junto el amanecer
y el lago reflejó nuestros sueños.
En silencio fuimos a caer
junto al gran monte aquel
que nos dio el amor.
No puedo negar que me hizo daño,
que mi corazón huye de ti.
Has de ser como la mañana
el día que te conocí.
ante el fin de la sonora voz y de los amores nocturnos, se acompañan todos llorando la lírica que termina, magia de armonía progresiva, balada de contrastes para la idílica letra; en el nuevo día “Todo es de color”, amanece el gallo, cantan pájaros acompañando a la guitarra y la voz nos despereza,
Gracias Manuel...
Fotos: Extraidas del libro "Triana, La historia" de Luis Clemente (1997)







